No me refiero ni a los cutres, casposos, ratoneros y que no meten la mano al bolsillo o a la cartera. Ni tampoco a los petardos, esa gente pesada a quien siempre tienes que esperar y que aún, aparentemente, teniendo más tiempo que tú y menos cosas que hacer siempre llegan tarde porque son unos lentos, y a mí me ponen de los nervios, coño.
No, que me refiero a cuando yo, a pesar de lo joven que soy (eso es para el Señor Manzacosas, que una vez me dijo, "jovencita..." ay, y me llegó al alma) empecé a bailar agarrado o lento, lo llamábamos de las dos formas, con 14 años, más o menos.
Ay, y esque a mí me encantaba. Recuerdo que solía ser en casa de algún amigo o amiga, cuando no estaban sus padres. O también, en mis épocas había gente que alquilaba pisos y allí se hacían los guatequillos. Que aunque esto era en los 80, pues también se hacía.
Ay, y esque a mí me encantaba. Empezaba la fiesta y había música movidita y roquera para bailar, y desmelenarse. He sido siempre muy bailona y lo sigo siendo.
Y, de repente, bajaban las luces, ponían música lenta y entonces era como un nervio en el estómago...a ver quien me sacaba. Porque encima, a mí me daba una rabia..., teníamos que esperar a que nos sacaran a bailar. Entonces me acuerdo que si me sacaba a bailar alguno de esos que al menos para mí era pesado...es que mis brazos se alargaban lo más posible para que la distancia entre su cuerpo y el mío fuera lo suficientemente larga como para que incluso cupiera alguien en medio.
Ay, y esque a mí me encantaba. Si venía alguno que bueno ni fú ni fá, pero que sabía bailar..., que sabía llevarte..., que te mecía, entonces mis brazos se encogían, y después se alargaban pero para abrazar al susodicho, ay y esque eso fueron mis inicios del amor.
Todavía recuerdo bailar con alguno, que yo no me planteaba más, pero el sólo hecho de bailar, que te hablaran bajito al oído, que incluso te susurrasen la canción, y si encima olía bien...ay que no querías que se acabara la canción. A veces empalmabas (uy, que mal suena esto en este contexto) una canción con otra y hasta tres...Y alguna envidiosilla te miraba con recelo.
Sin embargo, cuando te tocaba bailar con el plasta de turno, es que hablabas de cualquier tontería, incluso hablabas con la pareja de al lado, y yo recuero que hablaba hasta alto, cualquier cosa...
Ay, y esque a mí me encantaba...
lunes, 19 de mayo de 2008
domingo, 18 de mayo de 2008
INTEGRIDAD
¿Es difícil hoy en día ser íntegra?
¿Hay muchas cosas que me tientan para dejar de serlo?
Siempre me contaron, me educaron en que había que ser buena gente, que las cosas había que ganárselas, que pedir un favor era algo únicamente destinado a la vecina para sacarnos de un aprieto...
Siempre entendí, tal vez he sido responsable desde siempre, que la vida me la tenía que buscar yo por mis propios medios, que cuanto antes debía ser la menor carga posible para mi familia.
En casa de mis padres nunca recuerdo que se pidiera un favor del tipo "mira a ver si colocas a la niña o al niño". Los amigos de mis padres (en general bien colocados) estaban para salir por ahí con ellos, estaban para lo lúdico, lo festivo, lo divertido. Hombre, imagino que también estarían para contarse sus penas. Pero vamos, estaban para eso, para la propia vida. Y, si entre la pandilla había un ingeniero, o un abogado, o un médico...nunca vi que en mi casa se utilizara este tipo de relaciones para traficar con ellas.
Sin embargo, es que hoy en día, estamos rodeados de una endogamia y un amiguismo que a mi me flipa (este verbo se lo dedico a mi hija, coño).
"¿Qué hay de lo mío?"
Parece que si conoces a alguien que está bien situado, bien colocado... eso te va a ayudar en un momento dado para abrirte un hueco en determinado lugar. Y al final, se mezcla todo.
Sí, comprendo que está bien, dicen que hay que tener amigos hasta el infierno, pero yo creo que ahora se abusa demasiado.
Y, al fin y al cabo en el terreno privado, cada uno puede hacer lo que quiera con sus amistades y su familia, y si uno tiene un quiosco de pipas, por ejemplo, puede meter a media jornada al sobrino de turno. Pero, cuando el terreno ya no es privado, ay, ay, ay que entonces eso se llama tráfico de influencias, pero vamos que parece que este término cada vez se oye menos.
La mayoría de la gente funciona por intercambio de favores, y cuando en algún momento determinado a mí se me ocurre criticar esto porque sencillamente creo que está mal, pues se me tacha de "íntegra", pero con sorna.
Y, entonces, yo pienso que algo que se supone que es un elogio acaba siendo un insulto.
Porque hoy en día, ya se sabe el más tonto relojero.
Y si tienes un amigo aquí y otro allá, pues a lo mejor consigues una cita médica antes, un papel que te lo hagan en menos tiempo...y al fin y al cabo esto sería hasta "pecata minuta"...
Pero cuando esta actitud es continua en la vida, conozco a gente que funciona así. Es como un trueque continuo: Tú me das y yo te doy. Qué me das tú para que yo te dé.
Y a mí todo esto no me gusta nada, porque aunque a veces la tentación es más fuerte que una, al final la libertad puede más y a lo mejor la integridad está unida a ella. No lo sé. Si me dáis alguna pista os lo agradezco.
¿Hay muchas cosas que me tientan para dejar de serlo?
Siempre me contaron, me educaron en que había que ser buena gente, que las cosas había que ganárselas, que pedir un favor era algo únicamente destinado a la vecina para sacarnos de un aprieto...
Siempre entendí, tal vez he sido responsable desde siempre, que la vida me la tenía que buscar yo por mis propios medios, que cuanto antes debía ser la menor carga posible para mi familia.
En casa de mis padres nunca recuerdo que se pidiera un favor del tipo "mira a ver si colocas a la niña o al niño". Los amigos de mis padres (en general bien colocados) estaban para salir por ahí con ellos, estaban para lo lúdico, lo festivo, lo divertido. Hombre, imagino que también estarían para contarse sus penas. Pero vamos, estaban para eso, para la propia vida. Y, si entre la pandilla había un ingeniero, o un abogado, o un médico...nunca vi que en mi casa se utilizara este tipo de relaciones para traficar con ellas.
Sin embargo, es que hoy en día, estamos rodeados de una endogamia y un amiguismo que a mi me flipa (este verbo se lo dedico a mi hija, coño).
"¿Qué hay de lo mío?"
Parece que si conoces a alguien que está bien situado, bien colocado... eso te va a ayudar en un momento dado para abrirte un hueco en determinado lugar. Y al final, se mezcla todo.
Sí, comprendo que está bien, dicen que hay que tener amigos hasta el infierno, pero yo creo que ahora se abusa demasiado.
Y, al fin y al cabo en el terreno privado, cada uno puede hacer lo que quiera con sus amistades y su familia, y si uno tiene un quiosco de pipas, por ejemplo, puede meter a media jornada al sobrino de turno. Pero, cuando el terreno ya no es privado, ay, ay, ay que entonces eso se llama tráfico de influencias, pero vamos que parece que este término cada vez se oye menos.
La mayoría de la gente funciona por intercambio de favores, y cuando en algún momento determinado a mí se me ocurre criticar esto porque sencillamente creo que está mal, pues se me tacha de "íntegra", pero con sorna.
Y, entonces, yo pienso que algo que se supone que es un elogio acaba siendo un insulto.
Porque hoy en día, ya se sabe el más tonto relojero.
Y si tienes un amigo aquí y otro allá, pues a lo mejor consigues una cita médica antes, un papel que te lo hagan en menos tiempo...y al fin y al cabo esto sería hasta "pecata minuta"...
Pero cuando esta actitud es continua en la vida, conozco a gente que funciona así. Es como un trueque continuo: Tú me das y yo te doy. Qué me das tú para que yo te dé.
Y a mí todo esto no me gusta nada, porque aunque a veces la tentación es más fuerte que una, al final la libertad puede más y a lo mejor la integridad está unida a ella. No lo sé. Si me dáis alguna pista os lo agradezco.
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agobios,
la vida misma,
reflexiones
miércoles, 14 de mayo de 2008
LA COPLA
Voy a confesar desde aquí mi amor por la copla.
Siempre me ha gustado.
Son historias de amor y olvido.
Hoy os traigo con un día de retraso esta copla.
Ésta, cantada por Lola Flores es una maravilla.
Y cuántas otras.
Que me gusta la copla, coño.
y desde aquí lo confieso.
Siempre me ha gustado.
Son historias de amor y olvido.
Hoy os traigo con un día de retraso esta copla.
Ésta, cantada por Lola Flores es una maravilla.
Y cuántas otras.
Que me gusta la copla, coño.
y desde aquí lo confieso.
Ay 13,13 de Mayo
Cuando me encontré contigo
Ay, tus ojos de manzana
Y tus labios de cuchillo
Y las nueve,nueve letras
De tu nombre sobre el mío
Que borraron diferencias
De linaje y apellío.
Bendita sea la mare
Bendita sea la mare
La mare que te ha parío
Que solita se quedó
Para darme a mi un jacinto
Que alegraba sus jardines
Dios de gloria para el mío.
Quieres que vaya descalza
Quieres que vaya descalza
Yo me iré por los caminos.
Quieres que me abra las venas
Para ver si doy contigo.
Haré lo que se te antoje
Lo que mande tu capricho
Que es mi corazón cometa
Y en tu mano esta el ovillo
Que es mi sinrazón campanas
Y tu voluntad sonío.
Ay 13,13 de Mayo
Cuando me encontré contigo.
Por tu querer vida mía
Por tu querer vida mía
Voy borracha de cariño
Yo te quiero con el alba
Y de noche junto al trigo.
Al atardecer te quiero
Al atardecer te quiero
Cuando se callan los niños,
Madrugada, tarde y noche
Por los siglos de los siglos.
Ay 13, 13 de Mayo
Ay 13, 13 de Mayo
Clarín de amor y de olvío
Por la sangre me corrió
Un toro de escalofrío
Que dejó mi alma clavada
En la plaza del suspiro.
Quieres que vaya descalza
Quieres que vaya descalza
Yo me iré por los caminos.
Quieres que me abra la venas
Para ver si doy contigo
Haré lo que se te antoje
Lo que mande tu capricho
Que es mi corazón cometa
Y en tu mano esta el ovillo
Que es mi sinrazón campanas
Y tu voluntad sonío
Ay 13, 13 de Mayo
Cuando me encontré contigo.
León-Solano
León-Solano
lunes, 12 de mayo de 2008
LA FAMILIA POLÍTICA
Este fin de semana he estado de comunión, fiesta típica donde las haya del mes de mayo de esta bendita España. No voy a hablar de este tipo de acto social porque no me da la gana.
El caso que este acontecimiento me ha llevado a Madrid, ciudad donde vive mi familia política.
Y, la verdad, que lo de la familia, en general, es un poco petardo. Porque aunque la sangre tira, todos sabemos que esto no se elige, vamos que donde te toque te ha tocado, te guste o no. Y además es para toda la vida, y no es cuestión de crear cismas (por lo menos eso pienso yo) ni grandes dramas.
Luego está la política, que si la natural no la elegimos, pues ésta mucho menos (bueno en realidad la elegimos, más que nada es que viene en el lote). Y además cuando te toca ya tienes unos añitos y vas a entrar a una casa donde la fiesta empezó hace unos cuantos años antes de que tu llegaras, y claro enterarse de que pie cojea cada cual y dónde está el sitio en que debes colocarte, de qué hablar y de qué no hablar... pues lleva su tiempo y su ingenio.
Tengo la suerte, que en general con la de toda la vida no me ha ido mal y con la añadida tampoco. Sobre todo porque la política la tengo en Madrid, esto tiene cosas muy buenas. Al no vivir en la misma ciudad esto te permite crear una distancia física y emocional que es muy sana para mantener, lo que se dice vulgarmente, un buen rollo. Y además, me permite acercarme de vez en cuando a esta ciudad que me priva, y sobre todo por un módico precio porque los hoteles en la capital (y en toda España) son carísimos.
Si ya lo digo yo, no hay cosa mejor que ser positivo.
Últimamente me está dando por pensar que una de dos, o a raíz de cumplir los cuarenta es como si me he metido un chute de optimismo, o es que he tenido mucha suerte en la vida...porque estar contenta de la suegra y las cuñadas con lo mal que suenan estos sustantivos...
El caso que este acontecimiento me ha llevado a Madrid, ciudad donde vive mi familia política.
Y, la verdad, que lo de la familia, en general, es un poco petardo. Porque aunque la sangre tira, todos sabemos que esto no se elige, vamos que donde te toque te ha tocado, te guste o no. Y además es para toda la vida, y no es cuestión de crear cismas (por lo menos eso pienso yo) ni grandes dramas.
Luego está la política, que si la natural no la elegimos, pues ésta mucho menos (bueno en realidad la elegimos, más que nada es que viene en el lote). Y además cuando te toca ya tienes unos añitos y vas a entrar a una casa donde la fiesta empezó hace unos cuantos años antes de que tu llegaras, y claro enterarse de que pie cojea cada cual y dónde está el sitio en que debes colocarte, de qué hablar y de qué no hablar... pues lleva su tiempo y su ingenio.
Tengo la suerte, que en general con la de toda la vida no me ha ido mal y con la añadida tampoco. Sobre todo porque la política la tengo en Madrid, esto tiene cosas muy buenas. Al no vivir en la misma ciudad esto te permite crear una distancia física y emocional que es muy sana para mantener, lo que se dice vulgarmente, un buen rollo. Y además, me permite acercarme de vez en cuando a esta ciudad que me priva, y sobre todo por un módico precio porque los hoteles en la capital (y en toda España) son carísimos.
Si ya lo digo yo, no hay cosa mejor que ser positivo.
Últimamente me está dando por pensar que una de dos, o a raíz de cumplir los cuarenta es como si me he metido un chute de optimismo, o es que he tenido mucha suerte en la vida...porque estar contenta de la suegra y las cuñadas con lo mal que suenan estos sustantivos...
viernes, 9 de mayo de 2008
descanso
os envío un beso fuerte a todos.
este fin de semana desconecto.
Vuelvo el domingo por la noche.
Tened buen fin de semana.
Espero descansar y que vosotros lo hagáis si lo necesitáis.
Un besote a todossssssssss
Llueve, detrás de los cristales, llueve y llueve....
este fin de semana desconecto.
Vuelvo el domingo por la noche.
Tened buen fin de semana.
Espero descansar y que vosotros lo hagáis si lo necesitáis.
Un besote a todossssssssss
Llueve, detrás de los cristales, llueve y llueve....
jueves, 8 de mayo de 2008
AFONÍA
Desde pequeña he tenido una tendencia especial a quedarme afónica.
Tal vez, mejor dicho, seguramente es que hablo mal. Quiero decir que utilizo mal mis cuerdas vocales.
Cuando era pequeña e ibamos de excursión con el colegio, siempre volvía afónica. Sí, s cierto, cantaba y gritaba seguramente más de la cuenta. Pero otras compañeras hacían lo mismo y no les pasaba como a mí. Y me daba rabia.
Además cuando estoy afónica es que siento una especie de impotencia por varias razones, porque reconozco que soy una habladora nata, tal vez demasiado, aunque me guste el silencio también.
Pues bien, me he cogido estos días una de estas afonías, y tengo una voz de cazallera que da gusto escucharme (mejor dicho que da disgusto), y es producto de una faringitis (eso creo yo, que claro por esta chorrada al médico ni de coña) . Aparte del picor de garganta es que ahora sí que puede decirse que estoy más guapa callada, mucho más. Ay, y lo que me cuesta, ¡qué!
Hace unos siete años me cogí una afonía que no se me quitaba, espero por Dios que no se me repita. Esto era ya preocupante, decidí ir al otorrinolaringólogo (¡qué bonito que suena!) y me hicieron esa perrería que ahora no recuerdo cómo se llama, nosé-qué-copia, vamos que te meten un tubito por la nariz hasta llegar a la garganta. Conclusión: dos nódulos, silencio prolongado durante quince días y tratamiento con el logopeda, revisión a los seis meses y sino operar.
Como soy rebelde por naturaleza, bueno a medias porque no fui a la revisión de los seis meses, pero sí al logopeda.
Estuve quince días hablando lo menos posible. Y seis meses yendo al logopeda, aprendí a hablar.
Y esque soy de esas personas que habla mal, aparte de los tacos . Tendría que hablar en un tono más suave, pero me puede el imponerme hablando. Así que de vez en cuando, un frío, un yo qué sé me da una colleja, y a estarme calladita.
Ves? otra utilidad del blog, se puede escribir, se puede leer, estar comunicada y calladita a la vez.
Me estoy consolando por si me toca estarme unos días callada.
Tal vez, mejor dicho, seguramente es que hablo mal. Quiero decir que utilizo mal mis cuerdas vocales.
Cuando era pequeña e ibamos de excursión con el colegio, siempre volvía afónica. Sí, s cierto, cantaba y gritaba seguramente más de la cuenta. Pero otras compañeras hacían lo mismo y no les pasaba como a mí. Y me daba rabia.
Además cuando estoy afónica es que siento una especie de impotencia por varias razones, porque reconozco que soy una habladora nata, tal vez demasiado, aunque me guste el silencio también.
Pues bien, me he cogido estos días una de estas afonías, y tengo una voz de cazallera que da gusto escucharme (mejor dicho que da disgusto), y es producto de una faringitis (eso creo yo, que claro por esta chorrada al médico ni de coña) . Aparte del picor de garganta es que ahora sí que puede decirse que estoy más guapa callada, mucho más. Ay, y lo que me cuesta, ¡qué!
Hace unos siete años me cogí una afonía que no se me quitaba, espero por Dios que no se me repita. Esto era ya preocupante, decidí ir al otorrinolaringólogo (¡qué bonito que suena!) y me hicieron esa perrería que ahora no recuerdo cómo se llama, nosé-qué-copia, vamos que te meten un tubito por la nariz hasta llegar a la garganta. Conclusión: dos nódulos, silencio prolongado durante quince días y tratamiento con el logopeda, revisión a los seis meses y sino operar.
Como soy rebelde por naturaleza, bueno a medias porque no fui a la revisión de los seis meses, pero sí al logopeda.
Estuve quince días hablando lo menos posible. Y seis meses yendo al logopeda, aprendí a hablar.
Y esque soy de esas personas que habla mal, aparte de los tacos . Tendría que hablar en un tono más suave, pero me puede el imponerme hablando. Así que de vez en cuando, un frío, un yo qué sé me da una colleja, y a estarme calladita.
Ves? otra utilidad del blog, se puede escribir, se puede leer, estar comunicada y calladita a la vez.
Me estoy consolando por si me toca estarme unos días callada.
miércoles, 7 de mayo de 2008
COMPAÑÍA
Siempre me ha gustado tener compañía.
Hay cosas que me gusta hacerlas con alguien.
Es más, está claro que hay cosas que están más ricas cuando se comparten (el pensamiento de cada cual que tire por donde quiera).
Por ejemplo, me produce una tristeza horrorosa comer sola en un restaurante, en casa es diferente, entre otras cosas porque estoy habituada a hacerlo los días de diario.
Pero si en alguna ocasión he tenido que hacerlo, pues automáticamente me cojo un libro, una revista o algo, es una sensación inexplicable, pero vamos que hasta se me hace un nudo en el estomágo. Tal vez, será porque no me he visto demasiadas veces en esa situación, y como somos animales de costumbres...
Otra cosa, ir al cine, cuando voy sola esque mientras estoy viendo la película, estupendo, no hay problema. Pero en el momento de salir, otra vez, me viene la misma sensación que la de estar comiendo sola, esque necesito comentar lo mucho o poco que me ha gustado la película, y en ese momento echo de menos terriblemente a alguien a quien contarle o escucharle, simplemente.
Cuando alguna vez, veo algo que me gusta, un paisaje, una exposición...cualquier cosa que me gusta, enseguida me apetece que a los que quiero lo vean, vayan, lo disfruten...Y por supuesto si lo he visto sola, vuelvo acompañada.
Estar sola me gusta, pero lo que más me gusta de la soledad es saber que luego voy a estar acompañada. Por lo tanto, tal vez no me guste tanto.
Pero lo que sí es verdad que he descubierto que disfruto más de la soledad y de la compañía.
Que tengo más libertad para elegir lo uno y lo otro.
La mejor compañía es tener a alguien a quien quieres al lado y te sientes como si estuvieras sola.
Estar, simplemente estar. Eso es una gozada.
P.D. Esta entrada de hoy se la dedico a Jaime, es quien mejor me conoce y respeta mis espacios y mis tiempos, y cuya compañía me llena totalmente.
Hay cosas que me gusta hacerlas con alguien.
Es más, está claro que hay cosas que están más ricas cuando se comparten (el pensamiento de cada cual que tire por donde quiera).
Por ejemplo, me produce una tristeza horrorosa comer sola en un restaurante, en casa es diferente, entre otras cosas porque estoy habituada a hacerlo los días de diario.
Pero si en alguna ocasión he tenido que hacerlo, pues automáticamente me cojo un libro, una revista o algo, es una sensación inexplicable, pero vamos que hasta se me hace un nudo en el estomágo. Tal vez, será porque no me he visto demasiadas veces en esa situación, y como somos animales de costumbres...
Otra cosa, ir al cine, cuando voy sola esque mientras estoy viendo la película, estupendo, no hay problema. Pero en el momento de salir, otra vez, me viene la misma sensación que la de estar comiendo sola, esque necesito comentar lo mucho o poco que me ha gustado la película, y en ese momento echo de menos terriblemente a alguien a quien contarle o escucharle, simplemente.
Cuando alguna vez, veo algo que me gusta, un paisaje, una exposición...cualquier cosa que me gusta, enseguida me apetece que a los que quiero lo vean, vayan, lo disfruten...Y por supuesto si lo he visto sola, vuelvo acompañada.
Estar sola me gusta, pero lo que más me gusta de la soledad es saber que luego voy a estar acompañada. Por lo tanto, tal vez no me guste tanto.
Pero lo que sí es verdad que he descubierto que disfruto más de la soledad y de la compañía.
Que tengo más libertad para elegir lo uno y lo otro.
La mejor compañía es tener a alguien a quien quieres al lado y te sientes como si estuvieras sola.
Estar, simplemente estar. Eso es una gozada.
P.D. Esta entrada de hoy se la dedico a Jaime, es quien mejor me conoce y respeta mis espacios y mis tiempos, y cuya compañía me llena totalmente.
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