lunes, 19 de mayo de 2008

los agarrados o los lentos

No me refiero ni a los cutres, casposos, ratoneros y que no meten la mano al bolsillo o a la cartera. Ni tampoco a los petardos, esa gente pesada a quien siempre tienes que esperar y que aún, aparentemente, teniendo más tiempo que tú y menos cosas que hacer siempre llegan tarde porque son unos lentos, y a mí me ponen de los nervios, coño.

No, que me refiero a cuando yo, a pesar de lo joven que soy (eso es para el Señor Manzacosas, que una vez me dijo, "jovencita..." ay, y me llegó al alma) empecé a bailar agarrado o lento, lo llamábamos de las dos formas, con 14 años, más o menos.

Ay, y esque a mí me encantaba. Recuerdo que solía ser en casa de algún amigo o amiga, cuando no estaban sus padres. O también, en mis épocas había gente que alquilaba pisos y allí se hacían los guatequillos. Que aunque esto era en los 80, pues también se hacía.

Ay, y esque a mí me encantaba. Empezaba la fiesta y había música movidita y roquera para bailar, y desmelenarse. He sido siempre muy bailona y lo sigo siendo.
Y, de repente, bajaban las luces, ponían música lenta y entonces era como un nervio en el estómago...a ver quien me sacaba. Porque encima, a mí me daba una rabia..., teníamos que esperar a que nos sacaran a bailar. Entonces me acuerdo que si me sacaba a bailar alguno de esos que al menos para mí era pesado...es que mis brazos se alargaban lo más posible para que la distancia entre su cuerpo y el mío fuera lo suficientemente larga como para que incluso cupiera alguien en medio.

Ay, y esque a mí me encantaba. Si venía alguno que bueno ni fú ni fá, pero que sabía bailar..., que sabía llevarte..., que te mecía, entonces mis brazos se encogían, y después se alargaban pero para abrazar al susodicho, ay y esque eso fueron mis inicios del amor.
Todavía recuerdo bailar con alguno, que yo no me planteaba más, pero el sólo hecho de bailar, que te hablaran bajito al oído, que incluso te susurrasen la canción, y si encima olía bien...ay que no querías que se acabara la canción. A veces empalmabas (uy, que mal suena esto en este contexto) una canción con otra y hasta tres...Y alguna envidiosilla te miraba con recelo.
Sin embargo, cuando te tocaba bailar con el plasta de turno, es que hablabas de cualquier tontería, incluso hablabas con la pareja de al lado, y yo recuero que hablaba hasta alto, cualquier cosa...

Ay, y esque a mí me encantaba...

8 comentarios:

Merche Pallarés dijo...

¡Cómo me rio con tus posts, Pilar! Es que me parece que tu y yo somos gemelas (con la diferencia de años, por supuesto) pero lo que has descrito, lo suscribo al 100%. A mi me pasaba exactamente igual. ¡Qué recuerdos, hija mia! La única diferencia es que en Canada cuando algun plasta te sacaba a bailar si le decías: "No, thank you", te respetaban y no te daban la paliza pero cuando llegué a España y al primero (me acuerdo en los San Fermines que me llevaron mis primos de Irún) que le dije que no, gracias. ¡La lata que me dió! Que por qué no quería bailar con él, que si patatín y patatán. ¡Un horror! No estaba acostumbrada... Fue, verdaderamente, horrible. Besotes, M.

BIPOLAR dijo...

No es por amargar la sesión de baile, y debe ser ya una obsesión, lo siento de verdad, pero es que he visto la salsa, y el sobeteo y la lascivia....
Aggg pecadorrr arderás en el infierno!!!!!

En otro orden de cosas, eso sí que era tener el pulso acelerado. No se olvida.

jg riobò dijo...

Me has llevado a la adolescencia en Béjar.
Estas cosas no se estilan hoy.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Aquí uno torpón, torpón en el baile. Creo que por eso desarrollé otras habilidades...

manzacosas dijo...

Si es que eres una jovencita, en cuerpo, en espíritu, en ilusiones, en libertad... una jovencita. Lo que interesa del bailongo, en mi opinión, es el cariño... Lo demás no sirve para nada. Un saludo. Manzacosas

Isabel Huete dijo...

Jo, pues a mí no sabes la marcha atrás que me has hecho poner... Nos escondíamos donde podíamos para organizar los guateques, y de luces nada, las de la calle como mucho o, si acaso, un celofán rojo envolviendo la bombilla... Las tías queríamos cariñitos y nos arrimábamos como las que más, pero nos daba la risa cuando notábamos "el paquete" del tío y nos separábamos. ¡Entonces sí que eran verdaderos sufridores! Y es que en aquellos años todavía no follaba ni dios.
Besos, cielo.

Mafaldia dijo...

Pos si, ayyy qué recuerdos... y ahora arreando con la cachaba al que pretende sobrepasarse un poco, y es que a pesar de las berrugas con pelos unas están todavía de buen ver...o no Bip y pilar??? como digaís lo contrario os sacudo con el andador. XDDDD

Mafaldia dijo...

De todas formas creo que yo me agarré a un lento.