martes, 10 de marzo de 2009

La mala educación

Sí, la de los niños.
Sí, lógico, la de sus padres.
Que sí, que hay mucho maleducado por metro cuadrado.
No sé si es falta de sensibilidad.
La mala educación es amiga del egoísmo, estoy casi segura.
Cada día lo veo, y bueno no es que yo vaya de superfina.
Si estoy en el trabajo, y estoy hablando por teléfono, entra alguien y me habla, pero pienso: "este tío (o tía) es que o está ciego, o está sordo, o es gilipollas, no, es un maleducado". Se supone que si yo estoy hablando por teléfono la persona que entra tiene que esperar a que yo cuelgue. Que yo no hablo sola, señores, que en mi mano está el auricular, coño. Pues espérese. Pues no, esto no lo entiende, y me pasa cada día. Eso es mala educación.
Por ejemplo, simplemente, el otro día ( como no llevo cámara...pero qué pena) tuve que ir a urgencias por el rollo este del oído (voy mejor, amigos) y a parte de que mi frecuencia auditiva está desproporcionada, aquello parecía una jauría. Yo pensaba: "se supone que estamos en urgencias, se supone que estamos aquí porque estamos enfermos, entonces por qué la gente habla tan alto, por qué esos niños no paran de corretear si se supone que les han traído aquí. Y que hacen esos dos de enfrente que no paran de reírse y de hablar..." Eso es malaeducación.
Y os invito a compartir situaciones en las que percibáis la mala educación.

3 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

No sé si tienes la misma sensación o es que me hago viejo: pero cada vez veo más gente maleducada, vuelvo a ver a muchos escupiendo en la calle, tirando papeles, interrumpiendo conversaciones...
Adquiere carácter de epidemia.

BIPOLAR dijo...

Ya se sabe que la sordera produce mala baba... :P

Merche Pallarés dijo...

¡Uff! solo escuchando la SER y oir lo que pasa en ciertos programas de televisión, una se queda a cuadros. Lo que más me repatea es entrar en una tienda y estén las dos dependientas charlando animadamente sin verte. Me doy media vuelta y me voy. Hoy en dia, desgraciadamente, la mala educación campa a sus anchas. Buen post, querida Pilarín. Besotes, M.