Desde pequeña he tenido una tendencia especial a quedarme afónica.
Tal vez, mejor dicho, seguramente es que hablo mal. Quiero decir que utilizo mal mis cuerdas vocales.
Cuando era pequeña e ibamos de excursión con el colegio, siempre volvía afónica. Sí, s cierto, cantaba y gritaba seguramente más de la cuenta. Pero otras compañeras hacían lo mismo y no les pasaba como a mí. Y me daba rabia.
Además cuando estoy afónica es que siento una especie de impotencia por varias razones, porque reconozco que soy una habladora nata, tal vez demasiado, aunque me guste el silencio también.
Pues bien, me he cogido estos días una de estas afonías, y tengo una voz de cazallera que da gusto escucharme (mejor dicho que da disgusto), y es producto de una faringitis (eso creo yo, que claro por esta chorrada al médico ni de coña) . Aparte del picor de garganta es que ahora sí que puede decirse que estoy más guapa callada, mucho más. Ay, y lo que me cuesta, ¡qué!
Hace unos siete años me cogí una afonía que no se me quitaba, espero por Dios que no se me repita. Esto era ya preocupante, decidí ir al otorrinolaringólogo (¡qué bonito que suena!) y me hicieron esa perrería que ahora no recuerdo cómo se llama, nosé-qué-copia, vamos que te meten un tubito por la nariz hasta llegar a la garganta. Conclusión: dos nódulos, silencio prolongado durante quince días y tratamiento con el logopeda, revisión a los seis meses y sino operar.
Como soy rebelde por naturaleza, bueno a medias porque no fui a la revisión de los seis meses, pero sí al logopeda.
Estuve quince días hablando lo menos posible. Y seis meses yendo al logopeda, aprendí a hablar.
Y esque soy de esas personas que habla mal, aparte de los tacos . Tendría que hablar en un tono más suave, pero me puede el imponerme hablando. Así que de vez en cuando, un frío, un yo qué sé me da una colleja, y a estarme calladita.
Ves? otra utilidad del blog, se puede escribir, se puede leer, estar comunicada y calladita a la vez.
Me estoy consolando por si me toca estarme unos días callada.
jueves, 8 de mayo de 2008
miércoles, 7 de mayo de 2008
COMPAÑÍA
Siempre me ha gustado tener compañía.
Hay cosas que me gusta hacerlas con alguien.
Es más, está claro que hay cosas que están más ricas cuando se comparten (el pensamiento de cada cual que tire por donde quiera).
Por ejemplo, me produce una tristeza horrorosa comer sola en un restaurante, en casa es diferente, entre otras cosas porque estoy habituada a hacerlo los días de diario.
Pero si en alguna ocasión he tenido que hacerlo, pues automáticamente me cojo un libro, una revista o algo, es una sensación inexplicable, pero vamos que hasta se me hace un nudo en el estomágo. Tal vez, será porque no me he visto demasiadas veces en esa situación, y como somos animales de costumbres...
Otra cosa, ir al cine, cuando voy sola esque mientras estoy viendo la película, estupendo, no hay problema. Pero en el momento de salir, otra vez, me viene la misma sensación que la de estar comiendo sola, esque necesito comentar lo mucho o poco que me ha gustado la película, y en ese momento echo de menos terriblemente a alguien a quien contarle o escucharle, simplemente.
Cuando alguna vez, veo algo que me gusta, un paisaje, una exposición...cualquier cosa que me gusta, enseguida me apetece que a los que quiero lo vean, vayan, lo disfruten...Y por supuesto si lo he visto sola, vuelvo acompañada.
Estar sola me gusta, pero lo que más me gusta de la soledad es saber que luego voy a estar acompañada. Por lo tanto, tal vez no me guste tanto.
Pero lo que sí es verdad que he descubierto que disfruto más de la soledad y de la compañía.
Que tengo más libertad para elegir lo uno y lo otro.
La mejor compañía es tener a alguien a quien quieres al lado y te sientes como si estuvieras sola.
Estar, simplemente estar. Eso es una gozada.
P.D. Esta entrada de hoy se la dedico a Jaime, es quien mejor me conoce y respeta mis espacios y mis tiempos, y cuya compañía me llena totalmente.
Hay cosas que me gusta hacerlas con alguien.
Es más, está claro que hay cosas que están más ricas cuando se comparten (el pensamiento de cada cual que tire por donde quiera).
Por ejemplo, me produce una tristeza horrorosa comer sola en un restaurante, en casa es diferente, entre otras cosas porque estoy habituada a hacerlo los días de diario.
Pero si en alguna ocasión he tenido que hacerlo, pues automáticamente me cojo un libro, una revista o algo, es una sensación inexplicable, pero vamos que hasta se me hace un nudo en el estomágo. Tal vez, será porque no me he visto demasiadas veces en esa situación, y como somos animales de costumbres...
Otra cosa, ir al cine, cuando voy sola esque mientras estoy viendo la película, estupendo, no hay problema. Pero en el momento de salir, otra vez, me viene la misma sensación que la de estar comiendo sola, esque necesito comentar lo mucho o poco que me ha gustado la película, y en ese momento echo de menos terriblemente a alguien a quien contarle o escucharle, simplemente.
Cuando alguna vez, veo algo que me gusta, un paisaje, una exposición...cualquier cosa que me gusta, enseguida me apetece que a los que quiero lo vean, vayan, lo disfruten...Y por supuesto si lo he visto sola, vuelvo acompañada.
Estar sola me gusta, pero lo que más me gusta de la soledad es saber que luego voy a estar acompañada. Por lo tanto, tal vez no me guste tanto.
Pero lo que sí es verdad que he descubierto que disfruto más de la soledad y de la compañía.
Que tengo más libertad para elegir lo uno y lo otro.
La mejor compañía es tener a alguien a quien quieres al lado y te sientes como si estuvieras sola.
Estar, simplemente estar. Eso es una gozada.
P.D. Esta entrada de hoy se la dedico a Jaime, es quien mejor me conoce y respeta mis espacios y mis tiempos, y cuya compañía me llena totalmente.
martes, 6 de mayo de 2008
SOLEDAD
Soledad, te busco
soledad,te ansío.
Me pesa la gente
me agobia su ruido.
Bla,bla,bla...
Soledad, que si no estás me ahogo.
¿Será la edad?
Esto no es normal.
Necesito estar sola,
necesito estar más tiempo sola.
¿Seré caprichosa?
Me sobra la gente,
¿la cosifico?
Ahora sí, ahora no.
Intermitencias en el tiempo.
Puntos suspensivos...
Respeta mi tiempo.
Respeta mi oxígeno.
Si no me encuentro, me pierdo.
y si tú estás, me sobras.
¿Seré egoísta?
Independencia,
esque me irrito.
Gracias por entenderme.
Gracias por dejarme ser yo.
Gracias por respetar mi espacio vital.
Gracias por mantener el equilibrio.
Gracias por este punto intermedio entre la compañía y la soledad.
Cuando huía de ti, soledad.
¿Te acuerdas?
Cuando te temía
también me ahogaba.
Y buscaba compañía,
como una droga mala.
Escapaba de mí.
Simbiosis con el otro.
Parasitismo emocional.
Cuanto más huía de mí, más angustia me producía.
Es el dolor más profundo y más angustioso que puede sentir el ser humano:
escapar de sí mismo.
Cuando eso se supera, cuando eres capaz de abrazarte a ti mismo,
cuando te miras al espejo con cariño,
entonces empiezas a querer al otro.
Soledad, te busco
porque he estado tanto tiempo huyendo de ti ...
Pilar..- un día del 2006
soledad,te ansío.
Me pesa la gente
me agobia su ruido.
Bla,bla,bla...
Soledad, que si no estás me ahogo.
¿Será la edad?
Esto no es normal.
Necesito estar sola,
necesito estar más tiempo sola.
¿Seré caprichosa?
Me sobra la gente,
¿la cosifico?
Ahora sí, ahora no.
Intermitencias en el tiempo.
Puntos suspensivos...
Respeta mi tiempo.
Respeta mi oxígeno.
Si no me encuentro, me pierdo.
y si tú estás, me sobras.
¿Seré egoísta?
Independencia,
esque me irrito.
Gracias por entenderme.
Gracias por dejarme ser yo.
Gracias por respetar mi espacio vital.
Gracias por mantener el equilibrio.
Gracias por este punto intermedio entre la compañía y la soledad.
Cuando huía de ti, soledad.
¿Te acuerdas?
Cuando te temía
también me ahogaba.
Y buscaba compañía,
como una droga mala.
Escapaba de mí.
Simbiosis con el otro.
Parasitismo emocional.
Cuanto más huía de mí, más angustia me producía.
Es el dolor más profundo y más angustioso que puede sentir el ser humano:
escapar de sí mismo.
Cuando eso se supera, cuando eres capaz de abrazarte a ti mismo,
cuando te miras al espejo con cariño,
entonces empiezas a querer al otro.
Soledad, te busco
porque he estado tanto tiempo huyendo de ti ...
Pilar..- un día del 2006
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agobios,
confesiones varias,
la vida misma,
reflexiones
domingo, 4 de mayo de 2008
URUEÑA
Me levanté el sábado con espíritu inquieto.
Hacía un sol espléndido.
Demasiado calor para mayo.
Estos días largos me dan vida.
Soy un poco mandona, tengo que reconocerlo. Más que mandona, soy de organizar, como digo yo.
Pues bien, organicé a los míos, fuimos sólo cuatro. Otras veces lío a más gente.
Inés no quiso venir: cosas de la edad. Hice un trueque con una amiga y cambié a mi hija por la suya, tiene ocho años y es más "domesticable".
Así que hice unos bocadillos de tortilla de patata y de jamón serrano con tomate y un poco de fruta.
Salimos tarde, a eso de la una, mi hijo tenía su partido de fútbol, y eso es imperdonable. Algún día hablaré de la importancia del fútbol en esta familia mía.
Primera parada, Tordesillas. Este pueblo ya le hemos visitado más veces. Me encantan los ríos, y los pueblos con río. A la salida del pueblo, cerca del río buscamos una sombra y extendimos nuestro pequeño campamento de "sabaderos", bajo la sombra de unos chopos altos, algunos los habían talado.
Nos comimos nuestros bocadillos y nos dejamos llevar por el sonido del río y de las hojas de los árboles. Los niños incluidos caímos en una pequeña siesta a la orilla del Duero (gracias, Pedro).
A eso de las cuatro y media espabilamos y fuimos camino a Urueña.
En el blog de Javier hace unos meses conocí este pueblo, y desde entonces tuve inquietud por conocerlo. Aparte, algún medio de comunicación últimamente ha dado a conocer este pueblo, por el tema del libro, ya que se conoce como la Villa del Libro.
No hice fotos, no llevaba cámara.
Cuando te vas acercando a él, sólo divisas una muralla, y te imaginas que dentro está el pueblo.
Dejamos el coche en la ermita, que está abajo, y subimos andando.
Pateamos y paseamos el pueblo. Tuve especialmente presente a Javier G. Riobó.
Pensé que iba a haber mucha gente, ya que se le ha dado mucha publicidad a Urueña últimamente, y además era pleno puente de mayo. Mi sorpresa fue grata al ver que había gente, pero no demasiada.
Visitamos todas las librerías, la que más me gustó, y ahora no recuerdo el nombre, ¡qué torpe, soy! fue la que regentaba un chico con el que estuvimos hablando media hora larga. Un tipo que estuvo viviendo en América, trabajando como reportero y ahora se ha embarcado en esta aventura. Tenía libros diferentes, originales, no los típicos que se pueden encontrar en cualquier librería. Transmitía su amor por el libro en sí. Y se le notaba cuando hablaba de ello.
Este pueblo, me imagino, que ha perdido en cierta forma su valor medieval porque se ha convertido un poco en una especie de pequeño parque temático. Pero a mí me envolvió y me gustó. Y recomiendo la visita. Desde aquí, gracias Javier.
Hacía un sol espléndido.
Demasiado calor para mayo.
Estos días largos me dan vida.
Soy un poco mandona, tengo que reconocerlo. Más que mandona, soy de organizar, como digo yo.
Pues bien, organicé a los míos, fuimos sólo cuatro. Otras veces lío a más gente.
Inés no quiso venir: cosas de la edad. Hice un trueque con una amiga y cambié a mi hija por la suya, tiene ocho años y es más "domesticable".
Así que hice unos bocadillos de tortilla de patata y de jamón serrano con tomate y un poco de fruta.
Salimos tarde, a eso de la una, mi hijo tenía su partido de fútbol, y eso es imperdonable. Algún día hablaré de la importancia del fútbol en esta familia mía.
Primera parada, Tordesillas. Este pueblo ya le hemos visitado más veces. Me encantan los ríos, y los pueblos con río. A la salida del pueblo, cerca del río buscamos una sombra y extendimos nuestro pequeño campamento de "sabaderos", bajo la sombra de unos chopos altos, algunos los habían talado.
Nos comimos nuestros bocadillos y nos dejamos llevar por el sonido del río y de las hojas de los árboles. Los niños incluidos caímos en una pequeña siesta a la orilla del Duero (gracias, Pedro).
A eso de las cuatro y media espabilamos y fuimos camino a Urueña.
En el blog de Javier hace unos meses conocí este pueblo, y desde entonces tuve inquietud por conocerlo. Aparte, algún medio de comunicación últimamente ha dado a conocer este pueblo, por el tema del libro, ya que se conoce como la Villa del Libro.
No hice fotos, no llevaba cámara.
Cuando te vas acercando a él, sólo divisas una muralla, y te imaginas que dentro está el pueblo.
Dejamos el coche en la ermita, que está abajo, y subimos andando.
Pateamos y paseamos el pueblo. Tuve especialmente presente a Javier G. Riobó.
Pensé que iba a haber mucha gente, ya que se le ha dado mucha publicidad a Urueña últimamente, y además era pleno puente de mayo. Mi sorpresa fue grata al ver que había gente, pero no demasiada.
Visitamos todas las librerías, la que más me gustó, y ahora no recuerdo el nombre, ¡qué torpe, soy! fue la que regentaba un chico con el que estuvimos hablando media hora larga. Un tipo que estuvo viviendo en América, trabajando como reportero y ahora se ha embarcado en esta aventura. Tenía libros diferentes, originales, no los típicos que se pueden encontrar en cualquier librería. Transmitía su amor por el libro en sí. Y se le notaba cuando hablaba de ello.
Este pueblo, me imagino, que ha perdido en cierta forma su valor medieval porque se ha convertido un poco en una especie de pequeño parque temático. Pero a mí me envolvió y me gustó. Y recomiendo la visita. Desde aquí, gracias Javier.
sábado, 3 de mayo de 2008
SUSPENSE (gegege)
Que me voy a hacer una pequeña excursión.
Que cuando vuelva os la cuento, que es de "sabadera", vamos, que es en el día.
Que querría hacer fotos, pero la lista de mi hija me cogió la cámara el otro día para hacer fotos con el grupo de francesas que vinieron, y su tutora le confiscó la misma.
A ver a quién engaño yo para conseguir una cámara y así poder testimoniar mi estancia en ese lugar, que espero me guste.
A la vuelta os lo cuento.
Una pista: le voy a dedicar la entrada a uno de mis blogueros favoritos,"Sobre la mirada", Javier G.Riobó.
Un beso a todos y al que me lea antes que tenga un buen sábado, y al que lo haga después pues lo mismo para lo que le reste de día.
Que cuando vuelva os la cuento, que es de "sabadera", vamos, que es en el día.
Que querría hacer fotos, pero la lista de mi hija me cogió la cámara el otro día para hacer fotos con el grupo de francesas que vinieron, y su tutora le confiscó la misma.
A ver a quién engaño yo para conseguir una cámara y así poder testimoniar mi estancia en ese lugar, que espero me guste.
A la vuelta os lo cuento.
Una pista: le voy a dedicar la entrada a uno de mis blogueros favoritos,"Sobre la mirada", Javier G.Riobó.
Un beso a todos y al que me lea antes que tenga un buen sábado, y al que lo haga después pues lo mismo para lo que le reste de día.
viernes, 2 de mayo de 2008
ROMANCE DEL PRISIONERO
Que por mayo era por mayo,
cuando hace la calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor,
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir al amor;
sino yo, triste, cuitado,
que vivo en esta prisión;
que ni sé cuándo es de día
ni cuándo las noches son,
sino por una avecilla
que me cantaba al alabor.
Matómela un ballestero;
déle Dios mal galardón
Anónimo. Siglo XIV
cuando hace la calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor,
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir al amor;
sino yo, triste, cuitado,
que vivo en esta prisión;
que ni sé cuándo es de día
ni cuándo las noches son,
sino por una avecilla
que me cantaba al alabor.
Matómela un ballestero;
déle Dios mal galardón
Anónimo. Siglo XIV
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POESÍA DE LA BUENA,
recuerdos de niña
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