miércoles, 24 de septiembre de 2008

LA MOCHILA

Soy esponja y soy filtro.
Ya lo he dicho más veces.
El yin y el yan.
Tengo una contractura de trapecios, que suena como pijo.
Y lo que me pasa es que llevo años cargando sobre mi espalda la vida.
Hay gente que carga la vida en los cojones, y por eso está hasta los mismos de todo.
Otros la cargan de alcohol y se ponen hasta arriba para sobrellevarla.
Hay personas que se cargan de tontería y superficialidad y se convierten en marionetas de esta sociedad y así viven y viven y viven, como los de duracel ( a lo mejor son los más felices, ¿quién sabe?).
Otros se llenan de misas, rosarios, avemarías y padrenuestros, novenarios, triduos y demás manifestaciones religiosas.
Vamos que hay de todo.
El caso es que yo voy cargando la mala leche, la tensión, la vida misma en la espalda y tengo la sensación de llevar una mochila cargadita como de cincuenta kilos...
Así que ando "de baja" que no de bajón.
He ido a una "fisio" que es un primor, que me casca veinticuatro euros, que no es para tanto, que soy gilipollas, que en mis hijos me gasto eso y más a veces por tonterías, y que para mí soy una cutre. Que me lo echo a la espalda (nunca mejor dicho, chiste malo).
Voy a ver si voy vaciando la mochila...hasta que la vuelva a cargar.
O si la lleno que sea de besos, que casi no pesan. De caricias que son vaporosas....
joder que cursi que he acabado.
Anda, colorín colorao....

miércoles, 17 de septiembre de 2008

ABSTRAERSE

Ahí está uno de mis grandes fallos.
No soy capaz de abstraerme.

Ayer lo pensé, el domingo fui al cine, a ver "Los girasoles ciegos", triste, tierna...lo que necesitaba para aumentar mi estado nostálgico y melancólico.

Pues bien, tenía a dos tipos al lado que estaban comiendo una especie de patatas fritas que cada vez que las introducían en sus bocas y las masticaban hacían un ruido de cojones. Cuando me ocurre una cosa de este tipo echo una mirada ,que claro en el cine evidentemente no se ve, sólo se ve el movimiento de mis cervicales girando hacia el ruidoso de turno que no puedo soportar... que como bien dice mi padre desde que se empezaron a comer palomitas en el cine, él dejó de ir. Yo creo que fue por otros motivos, es otro nostálgico y sólo ve películas de los años 50 y de esas ya no hay...

A lo que voy que me enrollo, pues bien me estaban realmente jodiendo, sinceramente, había ido al cine con mi "querido" para dedicarnos una tarde de paseo y de cine, de esas de hace muuuuucho tiempo...

Para mi el cine es sagrado y cuando voy al cine necesito silencio, digo yo que es lo mínimo.

Cuando ellos seguían comiendo le pregunté a Jaime que si él les estaba oyendo y que si le molestaban, y él me dijo:" les oigo pero me abstraigo".

Y, claro ahí radica mi problema, no sé abstraerme.

No sé abstraerme del maleducado que come chicle y hace pompas mientras ve un cuadro en una exposición (que eso lo he visto yo).

No sé abstraerme, cuando estoy en la playa por ejemplo, del niño gritón que encima tira arena y le da igual y lo peor sus padres no le dicen nada...

En fin, que o me estoy volviendo rara, o el mundo está un poco loco, o definitivamente: no sé abstraerme.

sábado, 13 de septiembre de 2008

LLORAR

Ando llorona últimamente.
El caso es que yo era llorona.
Recuerdo de niña que no es que fuera ñoña, para nada, pero sí lloraba, bueno me figuro que como todos los niños.
Luego, por supuesto en la adolescencia (ya digo que estoy en regresión) lloraba por casi todo, desde la típica película, a alguna discusión en casa o con alguna amiga. O por amor, puff, más bien por desamor.
Con el tiempo, me fui haciendo mayor (que cachoperogrullada) y fui notando que dejé de llorar o que esto empezaba a ocurrir con menos frecuencia. Sobre todo, creo yo, que al hacerme madre, entre que te dejas un poco de lado, y que parece que hay que guardar una "¿imagen?" de "japi" y de fuerte...
El caso es que el otro día estaba en casa de una amiga charlando y me brotaron las lágrimas, cuando ocurre esto se me pone un careto horrible y se me nota un montón. En fin que se acercó su hija (9 años) que me conoce desde bebé y se quedó sorprendida al verme en aquel estado. Y claro, ella no me había visto llorar nunca.
Y entonces pensé por un lado en el tiempo que llevaba sin llorar, mogollón. Pero llorar, llorar; porque sí, a veces se me humedecen los ojos. Y también pensé en el pudor que nos produce llorar delante de los demás.
Reír es una manifestación que no están mal vista, aunque ahora que lo pienso hay en muchos sitios que uno no se puede ( no se debe) reír.
Y para finalizar esta entrada, que me está pareciendo un tostón, voy a recordar al portero de la casa de unos primos míos que, tenía muy mala leche y cuando le hacíamos rabiar, decía: "rieros, rieros que ya veráis como lloriaréis" (aquella frase, aparte de lo difícil que me parecía decirla, que no sé si es que el señor no sabía decirla o es que la decía mal adrede, me sentaba de pena, y pensaba que ese tío era un cabroncete, ¡pájaro de mal agüero!). Y otra que decía mi madre, cuando nos daba la risa floja por las noches a mis hermanos y a mí : "las risas serán lloros" (joder, también esa me sentaba de pena).

Entre llorar y reír
anda la cosa ésta de vivir.

viernes, 12 de septiembre de 2008

DUELE EL AMOR

Duele el amor,
duele en el alma.
Uno se cree que como viene se va.
Pero qué va.
Viene y se queda.
Está en las entrañas.
En lo más profundo del óceano estomacal.
Donde nadie lo ve...
Donde uno lo siente...
Duele el amor.
Duele hasta morir.
Duele el amor.
Duele en la garganta,
se hace un nudo y no hay quien trague.
Duele en el estómago,
perfora ahí adentro...
Duele ahí dentro.
Y no puede salir.
Duele hasta morir.
Y no lo ves,
no lo puedes ni escribir.
Ni tampoco describir.
Duele, pero dónde duele.
Cómo lo cuento,
cómo lo explico.
Dónde está la herida.
dónde poder operar
o cerrar.
Si no lo veo, lo siento.
Duele y duele
y no sé cómo curarlo.
Duele el amor,
duele en el alma.
Lo más cojonudo es que, a mis 42 años,
me siento
como una adolescente.
Y eso no creo que sea bueno,
y lo peor, no sé si será normal.

viernes, 5 de septiembre de 2008

LA PDA, EL IFON, EL IPOF (o como se diga)Y SU PUTA MADRE

La era de la tecnología, de la más absoluta incomunicación comunicada.
Cada día,
a cada hora,
en cada momento.
Compruebo, veo, siento, oigo, percibo...
que no nos entendemos,
no nos comunicamos.
Que donde dije digo, digo Diego.
Que cuando yo te dije lo que te dije quise decirte lo que te dije pero tú no entendiste.
Que te mando un sms.
Mándamelo por fax.
No por email.
Y, ¿un cafetito tranquilos?
Y, ¿un paseo por el río...??
Y, ¿un silencio?
Y una mirada, simplemente.
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Ya lo he dicho más veces, este mundo es de locos y las tecnologías ponen en nuestras manos aparatos que nos alejan más unos de otros.
No nos tocamos.
No nos miramos.
No nos paramos.
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Quiero perder el tiempo contigo.
Quiero estar contigo, simplemente estar.
Quiero que me hables por tu boca, no por tus letras ni por la oreja.
Quiero oler tu aliento porque estás ahí y no a mil leguas virtuales.
Quiero tocar tu piel, tus labios y todo tu ser...
Quiero SER y SENTIR y COMPARTIR.
Perdón por el título de la entrada, pero me ha salido del alma.

jueves, 4 de septiembre de 2008

ESTE DICHOSO BURGOS

Esta frase me viene muchas veces a la cabeza.
Y qué curioso, dichoso:
no por venturoso
y por feliz,
sino por molesto y enfadoso.
He leído el comentario de brg.es
en mi blog y en la acequia.
¡Ay! Cómo te comprendo, amigo blogófago.
Cuando uno le pone distancia
a esta ciudad...
Cuando uno se aleja de ella
y vuelve...
Cuando uno conoce otra luz,
otras caras,
otras gentes,
otras...
Vuelve a esta ciudad provinciana
a este dichoso Burgos...
Que se le quiere, coño.
Pero que pesa, y más en este casi otoño.
Que sí, amigo blogófago.
Que es septiembre.
Que estamos a cuatro
y quedan casi cuatrocientos
para volver a ver
otros vientos
otras luces...
Mientras tanto
habrá que intentar que nuestro vivir
en Burgos sea dichoso
porque sea feliz.
y no porque resulte enfadoso.
Y poder decir "este Burgos dichoso"
y no "este dichoso Burgos"
que parece lo mismo
pero no lo es.

Dedicado a todos los que vivimos aquí
y a veces sentimos ese vacío,
esa mala leche...
ese noséqué...
sobre todo al volver.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

TEMPLANDO GAITAS

Sí,
efectivamente.
Que hay que estar templando gaitas.
Yo, al menos, sí.
Con los compañeros.
Con los amigos.
Con la familia.
Que si dice uno lo que piensa
se provoca la bronca.
Así que me suelo quedar tiesa.
O ronca.
Si uno dice lo que piensa
es como operarse a corazón abierto
sin anestesia.
Así que mi abuela a lo mejor estaba en lo cierto.
Hay que templar gaitas.
----
Y estamos a tres,
y el sol, aquí en Burgos, casi ni se ve.
Y encima es mier----
que empieza como eso.
Que no, que no.
Que arriba los corazones.
que no estoy de malos cojones.
Que mañana es cuatro
y ya es jueves....