Este fin de semana hemos visto en casa “La vida es bella”.
Creo que la elección ha sido un poco consciente, yo necesitaba verla. Y además mi hija se ha leído “El niño con el pijama de rayas”, yo también por cierto, pero del libro ahora no voy a opinar. El tema del holocausto, al menos mis hijos, lo tienen un poco borroso, han oído hablar pero les suena a chino. Y entendí que con motivo del libro era una buena ocasión para ver la película y además es una visión no demasiado dura, para mis hijos, en este caso.
Esta película, cuando la vi la primera vez no sabía lógicamente el final, recuerdo que sentía un cabreo durante la misma porque si por una parte admiraba la fuerza que tenía el padre, me cabreaba el porqué engañaba de esa forma a su hijo. Claro que cuando llega el final te das cuenta que a cambio de todo el “engaño” le salva la vida. Y desde luego, la capacidad de amar del padre es enorme. Su fuerza para endulzar a su hijo lo duro de la experiencia. Y tantas cosas que en la película se plasman.
Esta película me vino a la cabeza el otro día porque cuando yo comento algún problema con los amigos, compañeros…me dicen: “lo importante es que estés bien contigo misma, es tu paz interior”. Estas frases yo creo que estamos todos hartos de oírnoslas unos a otros. Es como una moda que hemos alcanzado hoy en día en que hemos rescatado al "yo", al "ego" y a la autoestima como base de nuestra vida. Y todo esto está muy bien, yo no lo niego, pero uno puede estar encantado consigo mismo, pero esque en ese "yo" es inevitable que entren los demás, porque no vivimos en una isla desierta. Entonces lo de "yo soy yo y mis circunstancias" es que es totalmente cierto. Porque digo yo, yo me puedo querer un montón, pero si tengo al lado a un hijoputa (con perdón) que todos los días me dice lo asquerosa, mala persona, etc…que soy, por mucha fuerza interior que yo tenga…y si en el trabajo a uno le va de pena. Y si los hijos te salen de pena…Sí, es verdad, que conozco a gente que teniendo unas circunstancias externas muy poco favorecedoras para la estabilidad interior (por eso me acordé yo de la película, en este caso) resulta que van con un halo de felicidad, o bueno sin llegar a tanto se las ve en paz. Y otras personas, son eternamente amargadas y parece que al menos externamente tienen circunstancias para ser felices.
Con lo cual, no sé si todo depende del autoengaño, del autoconformismo, de la autoaceptación, o simplemente de los genes, vamos, de lo que toda la vida hemos dicho carácter. Yo, siempre oía en casa decir, “ése, es que tiene muy buen carácter”.
En definitiva, la vida es bella o depende de nosotros. En realidad, no lo sé. A veces también me pregunto si yo a mis hijos les "engaño" para salvarles la vida.
martes, 12 de febrero de 2008
viernes, 8 de febrero de 2008
IMPOTENCIA
Qué rabia me da que me den la vuelta a la tortilla.
Qué rabia la perversión del lenguaje.
Qué difícil expresar en palabras o en quejas aquello que sutilmente alguien hace en tu propia cara o a tus espaldas. Da igual porque no se puede testimoniar, no se puede exteriorizar. Es que se te presenta esa situación y te la comes con patatas. Sólo quedan (y menos mal) los amigos y hasta el blog para poder desahogarse y manifestar la impotencia.
¡Ay los pequeños detalles...!, son los más grandes.
Una mirada por ejemplo, una mirada limpia esque llena el interior de paz, pero una mala mirada penetra y llega como un mal rayo hasta las tripas.
Son ésos, los pequeños gestos ,que llenan nuestra vida o la vacían por completo.
Yo, tengo la suerte o desgracia de reconocerme muy sensible e intuitiva y esas cosas que están ahí, cada día, son las que son de agradecer o las que te amargan la vida, sin más.
¿Porqué, cuando alguna vez me quejo o expongo mi argumento, viene el de turno y me hace sentir que en vez de ofendida soy la ofensora y me pretende dar la vuelta a la tortilla?
Esque esto me pasa muy habitualmente.
A veces lo achaco a que soy poco prudente, o poco inteligente y no sé decir las cosas o no sé elegir el momento para hacerlo. Pero me sube una fuerza hacia la boca como si fuera una náusea y esque vomito palabras en vez de decirlas.
¿Por qué siendo por ejemplo, más lista que otra persona, la otra persona me hace sentirme más tonta y lo peor, me hace parecerlo? (el ejemplo denota mi falta de humildad, pido disculpas).
No sé, a veces, creo sentirme estúpida y volverme hasta tarumba.
Porqué a algo que es injusto, se lo cubre y se lo forra con celofan de colores para que parezca un regalo, y se lo acaba llamando incómodo como mucho, por ejemplo. Si es injusto es injusto. Sí,sí, mucho ordenador, mucho internet, mucha google, pero la mayoría de la gente no sabe el significado auténtico de las palabras. Esque se ha deformado todo tanto, que la realidad a veces deforma al concepto y lo que es de una manera acaba siendo de otra porque todo el mundo piensa eso.
Y porqué sólo entendemos a aquellos que les ocurre aquello que a nosotros nos pasó esa vez. Es que aplicamos la empatía como si fuera simpatía, que no sé si es lo mismo. Ponernos en el lugar del otro creo que nos cuesta.
En días como hoy, pienso que las personas somos muy débiles. Porque, unos por unos motivos y otros por otros, siento que hay como un escaqueo general, un desencanto, una desmotivación, un egoísmo, un "quítate tú para ponerme yo", un "¿qué hay de lo mío?" y sientes como que estás en una selva y es sólo la impotencia la que sale a flote. Y piensas, y te preguntas si es que no estás todavía preparada para vivir en ella (ya es hora) o te has olvidado de aplicar alguna lección que te enseñaron de niña. Mejor dicho es que las lecciones que a mi me enseñaron son las que creo, son las que me sé, pero al aplicarlas es cuando me doy cuenta...de lo buenos que son mis padres.
Qué rabia la perversión del lenguaje.
Qué difícil expresar en palabras o en quejas aquello que sutilmente alguien hace en tu propia cara o a tus espaldas. Da igual porque no se puede testimoniar, no se puede exteriorizar. Es que se te presenta esa situación y te la comes con patatas. Sólo quedan (y menos mal) los amigos y hasta el blog para poder desahogarse y manifestar la impotencia.
¡Ay los pequeños detalles...!, son los más grandes.
Una mirada por ejemplo, una mirada limpia esque llena el interior de paz, pero una mala mirada penetra y llega como un mal rayo hasta las tripas.
Son ésos, los pequeños gestos ,que llenan nuestra vida o la vacían por completo.
Yo, tengo la suerte o desgracia de reconocerme muy sensible e intuitiva y esas cosas que están ahí, cada día, son las que son de agradecer o las que te amargan la vida, sin más.
¿Porqué, cuando alguna vez me quejo o expongo mi argumento, viene el de turno y me hace sentir que en vez de ofendida soy la ofensora y me pretende dar la vuelta a la tortilla?
Esque esto me pasa muy habitualmente.
A veces lo achaco a que soy poco prudente, o poco inteligente y no sé decir las cosas o no sé elegir el momento para hacerlo. Pero me sube una fuerza hacia la boca como si fuera una náusea y esque vomito palabras en vez de decirlas.
¿Por qué siendo por ejemplo, más lista que otra persona, la otra persona me hace sentirme más tonta y lo peor, me hace parecerlo? (el ejemplo denota mi falta de humildad, pido disculpas).
No sé, a veces, creo sentirme estúpida y volverme hasta tarumba.
Porqué a algo que es injusto, se lo cubre y se lo forra con celofan de colores para que parezca un regalo, y se lo acaba llamando incómodo como mucho, por ejemplo. Si es injusto es injusto. Sí,sí, mucho ordenador, mucho internet, mucha google, pero la mayoría de la gente no sabe el significado auténtico de las palabras. Esque se ha deformado todo tanto, que la realidad a veces deforma al concepto y lo que es de una manera acaba siendo de otra porque todo el mundo piensa eso.
Y porqué sólo entendemos a aquellos que les ocurre aquello que a nosotros nos pasó esa vez. Es que aplicamos la empatía como si fuera simpatía, que no sé si es lo mismo. Ponernos en el lugar del otro creo que nos cuesta.
En días como hoy, pienso que las personas somos muy débiles. Porque, unos por unos motivos y otros por otros, siento que hay como un escaqueo general, un desencanto, una desmotivación, un egoísmo, un "quítate tú para ponerme yo", un "¿qué hay de lo mío?" y sientes como que estás en una selva y es sólo la impotencia la que sale a flote. Y piensas, y te preguntas si es que no estás todavía preparada para vivir en ella (ya es hora) o te has olvidado de aplicar alguna lección que te enseñaron de niña. Mejor dicho es que las lecciones que a mi me enseñaron son las que creo, son las que me sé, pero al aplicarlas es cuando me doy cuenta...de lo buenos que son mis padres.
miércoles, 6 de febrero de 2008
SÍ, DÍGAME

¿Hemos aprendido a usar el teléfono?
¿Hemos aprendido a hablar por teléfono?
¿Sabemos identificarnos en dicho aparato?
Por ejemplo, en el trabajo, no sé si por desgracia o no, este es un medio de comunicación muy usual en mi puesto , y a lo largo de los años he observado, y precisamente mis interlocutores no son gente inculta, lo mal que se expresa la gente cuando habla por teléfono. Al descolgar el auricular... dan por sentado que el que está en el otro lado (en este caso yo) sabe con quien está hablando y para qué está llamando el del otro lado. Y hablan con una como si se tratara de su hermana, su mejor amiga o su mujer; y cuando no, como si se tratara del ser más tonto de la faz de la tierra. En ese momento es cuando mi yo más pedante interviene dejando caer al interlocutor la razón de su llamada, indicándole si sabe lo qué quiere, a dónde está llamando y sobre todo preguntándole su identificación, que después de casi un minuto de conversación la que suscribe no lo sabe. A partir de ahí, empezamos de cero.
Y cuando, estoy en casa sobre todo después de comer, cabeceando en el sofá, mi momento más ritual de todo el día, mi soledad, mi descanso...y se le ocurre a una vendedora argentina (no tengo nada contra ellos que conste, pero suelen ser argentinas) preguntarme si me interesa algún servicio de los que me ofrece...sapos y culebras salen de mi boca.
Y cuando, estás con alguien tomando un café en plena conversación, superagusto, y le llaman al móvil y entonces se te queda cara de gilipollas, y con quien estás que se supone que es un amigo abandona la conversación y el rato de intimidad ¡para hablar con un tercero!...sapos y culebras salen de mi boca. Y cuando vuelve a lo mejor me dice: "¿en qué nos habíamos quedado?" Recuerdo una vez cenando en un restaurante que había una pareja enfrente de mí (no sé qué relación tendrían) pero ella estuvo casi tres cuartos de hora, sin exagerar, hablando por el móvil, yo me preguntaba: "¿no sería más fácil que estuviera cenando con la persona con la que está hablando por el móvil?", aunque si así fuese, entonces llamaría por teléfono a la persona con la que estaba cenando.
Y cuando uno va paseando tranquilamente, o está en cualquier lugar y de repente alguien vocea por la calle, que se supone que es una conversación ¿íntima? y te estás enterando de todo, no sólo tú sino todos los que están alrededor.
Y a la gente le da igual estar en el supermercado, en plena caja por ejemplo y hablar con el interlocutor de turno. Y se llevan el móvil a todas partes ( he visto a la gente ir a mear con el móvil) como si se tratara de oxígeno para respirar y cada dos por tres lo sacan para ver si alguien se ha acordado de ellos. Pero ¡Dios!, ¿y el que está a tu lado? es que es más importante el que te llama que el que está presente. A veces, he llegado a pensar que hay gente que hace que habla pero en realidad no lo hace, como si fuera una pose.
A ver si inventan lo mismo que el día sin tabaco, el día sin ....EL DÍA SIN MÓVIL.
martes, 5 de febrero de 2008
MI ENTRADA NÚMERO 47
Se supone que hoy puedo celebrar algo, ésta es mi entrada cuarenta y siete, ya lo sé no es mi entrada cincuenta que sería más normal, pero este número me gusta.
Llevo dos meses y pico en esto.
Me gusta, me obliga a ponerme las pilas, creo que esto ya lo he comentado alguna otra vez.
No tengo ningún método, no tengo ningún fin.
Es más, no sé hasta dónde llegaré y hasta cuándo aguantaré.
Lo que sí quiero es ser libre.
Ser yo en mi blog.
Transmitir, no sé si lo consigo, mi alegría en ciertos momentos, mi tristeza en otros, mi mala leche, mi carácter. Mis "valores" (es que no me gusta este concepto) de libertad, de naturalidad, de transparencia; de querer vivir, en definitiva.
A día de hoy me sigo preguntando quien me ha traído hasta aquí (me refiero al blog) y por cierto no puedo evitar acordarme del último libro de Óscar Esquivias, "Viene la noche", por el tema de los paréntesis, y es que yo creo que abuso de ellos como Benjamín. Aprovecho para comentar que he pasado unos ratos muy agradables y que el libro me ha encantado. Es sencillo y además me he reído mucho. Ahora he cogido "La suite francesa" que como muchos otros libros le dejé a medias, y espero volver a retomarlo.
Lo mío con los libros es de poca fidelidad, como no me enganchen les dejo por otro, pero al paso del tiempo me entra el gusanillo y vuelvo a intentarlo. Ellos siempre están ahí esperando a que yo los coja.
Y bueno, he pasado de un tema a otro.
Estoy escribiendo tal cual, según me viene a la cabeza.
En una tarde de martes de carnaval. Recuerdo en tiempos ir una noche como la de hoy al entierro de la sardina y vestirme de viuda, y llorar y llorar, era divertido. Pero, creo que hoy no voy a estar por la labor. El espíritu me llama, pero mi cuerpo me dice: "qué a gustito se está en casa, deja, deja", ya lo sé, me estoy haciendo mayor.
Mi hija está estudiando y me toca en diez minutos preguntarle un tema que trata de los voltios y todo eso, "uf". Luego cenaremos en familia, y leeré un poco. Y así, habrá pasado un cinco de febrero, que por cierto es Santa Agueda, las mujeres en un día como hoy en muchos pueblos toman el mando. Esta noche brindaré por las Aguedas y por mi entrada cincuenta en mi copa de vino.
Gracias a los que me dáis ánimos a seguir, y sobre todo a Pedro, Javier, Ana, y a los comentaristas que suelen entrar de vez en cuando Pancho, Bipolar, Perla, Francisco, Blogófago y a todos los que me leen y no se atreven a comentar...
Gracias a todos y a por otras cuarenta y siete...
Llevo dos meses y pico en esto.
Me gusta, me obliga a ponerme las pilas, creo que esto ya lo he comentado alguna otra vez.
No tengo ningún método, no tengo ningún fin.
Es más, no sé hasta dónde llegaré y hasta cuándo aguantaré.
Lo que sí quiero es ser libre.
Ser yo en mi blog.
Transmitir, no sé si lo consigo, mi alegría en ciertos momentos, mi tristeza en otros, mi mala leche, mi carácter. Mis "valores" (es que no me gusta este concepto) de libertad, de naturalidad, de transparencia; de querer vivir, en definitiva.
A día de hoy me sigo preguntando quien me ha traído hasta aquí (me refiero al blog) y por cierto no puedo evitar acordarme del último libro de Óscar Esquivias, "Viene la noche", por el tema de los paréntesis, y es que yo creo que abuso de ellos como Benjamín. Aprovecho para comentar que he pasado unos ratos muy agradables y que el libro me ha encantado. Es sencillo y además me he reído mucho. Ahora he cogido "La suite francesa" que como muchos otros libros le dejé a medias, y espero volver a retomarlo.
Lo mío con los libros es de poca fidelidad, como no me enganchen les dejo por otro, pero al paso del tiempo me entra el gusanillo y vuelvo a intentarlo. Ellos siempre están ahí esperando a que yo los coja.
Y bueno, he pasado de un tema a otro.
Estoy escribiendo tal cual, según me viene a la cabeza.
En una tarde de martes de carnaval. Recuerdo en tiempos ir una noche como la de hoy al entierro de la sardina y vestirme de viuda, y llorar y llorar, era divertido. Pero, creo que hoy no voy a estar por la labor. El espíritu me llama, pero mi cuerpo me dice: "qué a gustito se está en casa, deja, deja", ya lo sé, me estoy haciendo mayor.
Mi hija está estudiando y me toca en diez minutos preguntarle un tema que trata de los voltios y todo eso, "uf". Luego cenaremos en familia, y leeré un poco. Y así, habrá pasado un cinco de febrero, que por cierto es Santa Agueda, las mujeres en un día como hoy en muchos pueblos toman el mando. Esta noche brindaré por las Aguedas y por mi entrada cincuenta en mi copa de vino.
Gracias a los que me dáis ánimos a seguir, y sobre todo a Pedro, Javier, Ana, y a los comentaristas que suelen entrar de vez en cuando Pancho, Bipolar, Perla, Francisco, Blogófago y a todos los que me leen y no se atreven a comentar...
Gracias a todos y a por otras cuarenta y siete...
domingo, 3 de febrero de 2008
EL POSO

Todo deja huella.
Todo queda.
Todo se impregna.
Todo cala.
Todo es permeable.
Todo deja poso.
A veces una descubre, paseando tranquilamente por la calle o simplemente yendo en coche a trabajar, que un día fue feliz y sin recordar aquello conscientemente siente en ese preciso instante o momento un poso de bienestar, es el poso de la paz interior.
Otras veces es lo contrario, una está de mal humor, se siente como amargada y desesperanzada. Y en ese preciso instante o momento piensa que es por algo, algo en algún momento no acabó de digerirse bien y entonces quedó allí el poso, los posos... y son ellos los que ahora traen el sabor amargo de los restos de aquella experiencia.
Y, procurando vivir -equilibradamente- hay posos que cogen forma de legañas y nos impiden ver con claridad. Otros se convierten en tapones de cera que insonorizan nuestro ambiente. Y a veces esos posos sellan nuestros labios y nos impiden hablar, sonreír; y lo peor, nos impiden besar.
Ese sabor que deja un buen café, un buen vino -como el del otro día -, una buena comida, un buen paseo, un buen libro...Ese poso...
Pero a veces el café está demasiado amargo, el vino pasado, la comida muy fuerte, en el paseo nos salen callos y el libro fue un ladrillo.
Hoy dejo mi poso de tarde gris de domingo de febrero. Es un poso un poco tristón y melancólico.
La foto de hoy se me parece a los posos que hubiese dejado un ramo de novia tipo "bouquet".
viernes, 1 de febrero de 2008
mi copa de vino

Me acompaña cada día.Me relaja y me ayuda a digerir...
Sola o con alguien, un vino, el vino, unos vinos.
El vino, tinto.
El vino, rojo.
Rojo, pasión.
Rojo, amor.
Qué rico el vino.
Vino para saborear.
Vino para brindar.
Vino para reposar.
Vino para comer.
Vino para beber y
vino para vivir...
------
Las fotos son mías.
La primera me ha gustado como ha quedado, aunque no se ve el pie de la copa.
miércoles, 30 de enero de 2008
Con permiso de Pati
Con permiso de Pati.
Hoy os traigo un corto que han hecho unos alumnos de Comunicación Audiovisual de la Universidad de Burgos.
Desde aquí me aprovecho de ellos para hacer una entrada y para darles mi enhorabuena.
Tienen mucho mérito.
Y en un día como hoy les deseo a ellos y a todos los que me leéis y me comentáis y a los que no también,PAZ.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
