martes, 26 de febrero de 2008

TIFLOHOMERO

Ayer fue un día inusual en lo que al blog se refiere.

No sé si por motivo del premio que con tanto honor he recibido de Pedro (la acequia) o porqué, pero tuve visitas nuevas y sobre todo muy variadas.

Me entró hasta un poco de "canguelo" porque hasta ahora era como mi microespacio, sí es verdad, soy consciente de que cuando se "publica" algo se pierde en cierta manera la privacidad.
Hasta ahora mis comentaristas eran más o menos conocidos para mí, y sobre todo geográficamente, excepto algunos, cercanos.

Ayer uno de los comentaristas fue Alberto. Y tengo que reconocer que amén de la ilusión que me hizo tener una visita nueva, me impactó el hecho de que Alberto es ciego. Sé que es verdad, que hoy en día gracias a todas las tecnologías estas personas son exactamente iguales a nosotros. Las letras por un sistema se verbalizan y no hay problema. Pero, ¿y las imágenes? Casualmente en la entrada del domingo colgué hasta cinco fotografías, nunca había colgado tantas.

Entonces me acordé,que por las contradicciones de la vida, uno de mis comentaristas, Javier, tiene un blog que se llama "sobre la mirada", y no sé si Alberto podrá llegar a disfrutar alguna vez de él, como yo lo hago cada día.

Recuerdo que el 12 de diciembre del pasado año hice una entrada sobre la superación humana.
Hoy, Alberto, me ha vuelto a hacer sentir lo mismo.

http://tiflohomero.blogspot.com/

lunes, 25 de febrero de 2008

ENFADO

No me sé enfadar.
No me duran los enfados.
No entiendo los enfados.
Dos males tienes (enfadarte, desenfadarte) y tres si no comes, decía mi abuela.
¿Por qué te enfadas?
¿Es para tanto?
¿Qué hay detrás de ese enfado?
¿Tenías guardado algo y lo soltaste por esa tontería?
¿Es rabia contenida?
¿Es orgullo mal dirigido o mal asimilado?
¿Es una llamada de atención?
¿Hay ganas?
¿Por qué no me hablas?
¿Sirve para algo enfadarse?
¿Cuánto durará este enfado?
En el enfado suele haber:
-a) un motivo o causa,
-b) uno el que ofende (supuestamente)
-c) y otro el ofendido (supuestamente).
A veces los papeles (del b y del c) se intercambian y el ofendido acaba siendo o pareciendo (esto es como en la voz pasiva) el ofensor; y el ofensor es (no lo parece) el ofendido.
Ah, se me olvidaba, el motivo o la causa suele ser una gilipollez.

domingo, 24 de febrero de 2008

UN DÍA EN BILBAO






El Sábado tuve un día estupendo.
Cuando salgo con mi gente del coro es una inyección de descanso mental.
Teníamos una actuación en Bilbao.
Salimos a las nueve de la mañana de Burgos.
Fuimos en autobús. Esto suele ser agotador, en esta ocasión no porque Bilbao está a un paso.
El ambiente que se crea en un autobús, cuando vas un grupo de gente conocida, es especial.
A mí me recuerda a las excursiones del colegio.
Tenemos a Quique que es genial y cuenta los chistes de una forma graciosísima.
Siempre cantamos, a la vuelta claro, el director nos tiene prohibido hacerlo al ir porque sino nuestras voces se deterioran.
Y sobre todo, nos reímos muchísimo, pero a carcajada, nos reímos de todo y de todos, sanamente. Es tan importante la risa, esa risa de empatía, esa risa de buen rollo.
Bilbao estaba precioso, yo hacía unos siete años más o menos que no iba. Y lo encontré ideal.
El cielo estaba azul, era un auténtico día primaveral.
Estuvimos en Artxanda, desde allí se veía Bilbao con una claridad espectacular e inusual.
Pude comprobar los inicios de la primavera
Por la tarde paseamos cerca del Guggenheim, me parece una obra arquitectónica magnífica.
Como ha quedado la ría, sus puentes...
Fue un día tan agradable. Había mucha vida, había niños, padres paseando a bebés en sus carritos, gente patinando...
Por el paseo de la Ría había unos búlgaros tocando el clarinete, y acabamos cantando con ellos el "New York", y bailando en el paseo... Son esas cosas que a mí no me importa hacer, pero que hay muchas personas que tienen el sentido del ridículo muy agudizado y no lo hacen, e incluso a veces le impiden a una hacerlo.
Hoy me decía una de las del coro, "a mí el coro me da media vida, por no decir toda".
Yo tengo la suerte de tener varias cosas en mi vida que me la llenan, aunque otras me la vacían, ya me encargo yo de rellenar.




viernes, 22 de febrero de 2008

ME ESTOY HACIENDO MAYOR, INEVITABLEMENTE

Me estoy haciendo mayor, esto es además de una perogrullada, una auténtica realidad.
Mayor, me guste o no.
Pero esque es algo en lo que pienso todos los días, o casi todos.
Aunque en realidad estoy en el punto medio (intermedio, gege).
En realidad, todo depende de según cómo se mire (ya lo dice la canción).
Resulta que hay gente que me trata de “usted”, otras personas me llaman “señorita”, otras veces “chica”, y en otras ocasiones “señora”. Y claro, tengo un lío, no sé si soy señora o señorita. Sí que es verdad que no sólo depende de la educación del que se dirige a mí, creo que depende de la edad del que lo hace.
Pero, independientemente (o no) de cómo me vean los demás, yo veo que soy mayor. Sobre todo cuando subo en el ascensor con mi hija y me miro al espejo junto con ella, dicen que somos casi clones, pero veo que ella emerge y yo me voy sumergiendo en este río vital.
Recuerdo que mi madre, a mi edad actual, me parecía toda una auténtica “vieja” (con perdón, ella no me lee, pero da igual) e incluso una señorona. Y yo, me plantifico el chándal, las deportivas y el coleto y hala que me creo una chavalita, que esque me lo creo.
Y después por ejemplo, enciendo la televisión para ver el telediario, cuando lo hago de ciento en viento, y tal vez debe ser por eso, porque de repente me doy cuenta de que antes los locutores eran además de viejos, feos y rancios (o a mí me lo parecían). Y ahora, todos (casi) son jóvenes y de buena presencia, esque son más jóvenes que yo, y los presentadores, y los profesores de mis hijos, y los que están en las ventanillas de los bancos y en las tiendas…
Y, yo veo que en el fondo no sé si será que busco seguridad (siempre me gustó la gente mayor que yo, no sé si será que esto me lo marcó el rol de hija menor) pero el caso es que la gente más joven que yo no me inspira del todo confianza.
Y, definitivamente, me estoy haciendo mayor.

http://songza.com/z/2jdhob

miércoles, 20 de febrero de 2008

las llaves de casa

Recuerdo que a la edad de nueve años más o menos empecé a tener libertad de movimientos, es decir, iba y venía ya sola del colegio.
En aquellos tiempos no existía el portero automático, todo lo más había uno humano, que se instalaba en el portal en una especie de quiosco, donde tenía prensa, radio y alguna postal de alguna virgen o de algún santo. Alguno en navidad hasta adornaba su garito.
Pues bien, cuando yo llegaba a casa, mi madre había dejado las llaves debajo del felpudo, era algo natural y normal, cuando no había nadie en casa. Yo, lo primero que hacía era levantarlo y allí estaban. En la cocina solía haber un bocadillo de membrillo, chorizo o mortadela. Y mientras me comía el bocadillo escuchaba a Elena Francis.
Ahora me ha tocado a mí, cuando mi hija tenía doce años calculé que era el momento de dejarle las llaves. Dado que yo tengo portero, automático, y que a veces no estoy en casa, se las di. Para ella, fue darle su independencia y para mí, en cierta forma, también.
Esa sensación de dar libertad, como madre, es liberador y descansado en cierta forma, aunque también da el vértigo de saber que a partir de ese momento das otras cosas, con las llaves van muchas más cosas.
Todo esto me vino a la cabeza porque el otro día leí el tema de "los niños de las llave", son esos niños que les dan las llaves y con ellas les dan el abandono, la soledad...
Creo que una de las muchas labores y responsabilidades que tenemos como padres es darles la libertad y enseñarles a usarla. El hecho de que ellos puedan hacer cantidad de cosas solos no deben impedirnos estar pendientes de ellos.
Creo que hay mucha dejación a estos niveles. Creo sinceramente que a la edad de doce, trece...y unos años más nuestros hijos nos necesitan casi tanto o más que cuando son bebés. Es una necesidad diferente. Ellos cierran las puertas de sus cuartos y de sus oidos muchas veces. Pero creo que necesitan nuestra presencia.
El hecho de saber que estamos ahí. Estar en la retaguardia lo llamo yo. Estar sin que se note.
Son "mayores" pero siguen siendo pequeños.
Dar las llaves es dar la libertad pero en el llavero hay que meter también mucho amor.

martes, 19 de febrero de 2008

DORMIR BIEN

He vuelto a recuperar el sueño.
¡Qué maravilla!
En líneas generales (exceptuando mis otitis nocturnas) más o menos hasta los veinte años he dormido como los propios ángeles.
Después empezaron a venir las comeduras de coco, ésas que ahora con los años te producen hasta risa pero que yo al menos a los veinte me las tomaba muy en serio.
Esas trascendencias, esos amores frustrados, esas preocupaciones de los 20 y esos problemas que hacen que descubras que hay una vida ahí esperándote, y esas responsabilidades que llaman a tu puerta y te dicen que tienes que ocupar un sitio. Debió ser que en esa edad empecé a tomar las riendas de mi vida y a darme cuenta de que me tenía que empezar a buscar la misma.
Hasta entonces mi vida había sido, digamos, feliz, me había dedicado a estudiar (en eso no tuve problemas, la verdad, he de reconocer que me gustaba) y a pasarlo lo mejor posible, he sido, se puede decir, una "juergas".
Unos pocos años después vinieron los hijos, y ya se sabe hasta que ellos acostumbran a dormir de un tirón, se pasan noches en vela, al principio porque sus estómagos requieren ser rellenados con el alimento que la naturaleza le coloca a una en el cuerpo y que la hace sentirse como un depósito de gasolina y después porque se ponen malos, tienen pesadillas...
Cuando se fueron ellos acostumbrando a dormir toda la noche seguidita, empecé a ser yo quien noté que me despertaba varias veces en la misma. Entonces fueron años de dormir realmente fatal, y lo peor no era no dormir, lo peor eran los pensamientos que se apoderaban de mí durante la noche, los cuales se desvanecían con ella y cuando empezaba a amanecer y sonaba el despertador era cuando estaba totalmente dormida. Decidí acudir a la química, aconsejada creo que bien por una amiga médico, también probé con la relajación, el deporte...y mejoré pero seguía teniendo noches de insomnio, el silencio de la noche era únicamente violado por los ronquidos del susodicho (él dice que yo también ronco) y por los come-come de mi coco.
Y así hasta hace unos meses que por arte de birlibirloque he vuelto a dormir de un tirón, y es una felicidad, por una parte a veces pienso que me da rabia depender tanto de Morfeo, pero es que lo necesito para vivir.
Una noche de buen dormir es un día de vivir mejor.

lunes, 18 de febrero de 2008

LAS COSAS DE LA VIDA

A veces la casualidad, el estar en el momento oportuno y en el sitio adecuado.
A veces la sensibilidad.
A veces la química.
A veces la fuerza energética que tenemos los seres humanos.
A veces, tantas veces.

Y me sigo sintiendo viva.
Y le sigo dando gracias a Dios, no sé a qué Dios, no sé a dónde Dios; pero siempre he sentido una fuerza interior que en determinados momentos eleva mi mirada hacia el infinito (y más allá).
Esa fuerza me hace sentir viva.
Viva, en un mundo tan puramente muerto e inerte tan a veces.
Viva, en un mundo de luchas, de puñaladas, de miradas, de rutinas y de estupideces.
Y sigo creyendo en la vida porque sobre todo me siento viva y no puedo creer en nada ni en nadie que antes no haya pasado por mis tripas.
Cuando algo o alguien me transmite, eso me llena y me da fuerza para creer en mí, en la vida y en los auténticos valores que al fin y al cabo me empujan aunque me hagan sufrir y aunque muchas veces los traicione.

Hoy ha sido un correo de "Gracias", alguien que casualmente ha puesto el destino en mi vida, alguien que probablemente no hubiera encontrado si no hubiera sido por esas cosas de la vida...
Y me halaga, y me hace sentir viva, y me hace creerme mejor persona (humildad, a Dios le pido), sólo por eso Maite, hoy, un lunes de febrero me merece la pena vivir.
Y te devuelvo automáticamente el "Gracias" porque dándomelas tú a mí rebotan de inmediato como una pelota sobre un frontón hacia la raqueta.
Gracias a ti y suerte.
http://serpientenilo.blogspot.com/